“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

28 mar. 2012

Psicología con "P"



Recuerdo haber hablado de Psicología con "P" y sin "p" en la optativa de Psicología que cursé en el instituto allá por el año 99, impartida por mi profesor Manuel Vergara, que también me impartía Filosofía.  Él defendía Psicología con "p", por la raíz etimológica de la palabra, en griego "psique" significa mente, mientras que al parecer "sico" provendría del griego "sycon" que significa higo. Quizá desde entonces,  y también tras mi paso por asignaturas como griego y latín, me resulta tan llamativo cuanto menos ver escrito "Sicología" para referirse a Psicología.


Respecto a este debate de Psicología con "p" o sin ella, hace un tiempo llegó a mi un interesante artículo llamado PSICOLOGÍA CON "P" O SICOLOGÍA SIN "P" de Manuel Calviño, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana ( Cuba).

Os dejo algunos fragmentos y abajo un enlace donde podéis consultar el texto completo:



La acción transcurre en el consultorio de un psicólogo. La recepcionista esta sentada revisando unos documentos. Entra un hombre visiblemente angustiado.
El - Buenas tardes. 
Ella – Muy buenas tardes. Bienvenido al consultorio del Dr. Bendito. En que podemos ayudarle.
El – Yo quisiera hablar con el “p”sicólogo.
Ella – Disculpe Sr., pero la “p” no se articula, no se dice.
El – Ah! Mire Usted. Entonces dígale al sicologo, que aquí esta _edro _erez, el que le contó _or teléfono que tiene _roblemas con el _ene.



Siendo la Psicología la ciencia que estudia la psique (psyché), la eliminación de la “P” significa la disolución del objeto de nuestra disciplina (esto es excesivo), al menos la falta de denotación etimológica precisa en la denominación que nos identifica. El nombre de nuestra disciplina, dicen algunos, no comienza con “P”, sino con “psi” y esto hace una notable diferencia. 

La Real Academia de la lengua española, siendo un poco más transactiva dice: “En posición inicial de palabra, el grupo ps-, resultado de la trascripción de la letra griega psi, está presente en numerosas palabras cultas formadas sobre raíces o palabras griegas que comienzan por esta letra (psyché ‘alma’, pseudo- ‘falso’, la norma culta sigue prefiriendo la grafía con ps-: psicología, psicosis, psitacismo, psicrómetro...)

“Soneto a la P de la Psi”
Te prefiero “p” en todo momento
Como tronco silabario del saber.
Y asociado al pecado del placer
Te defiendo a pesar de rudimento.
Eres “p” con “s” como el viento
Que al sonar va cantando su sentido.
Quien te excluye adormece reprimido
Lo que yo exhalto, defiendo y siento.
Cese ya la sectaria alevosía.
Quédate “p” labrando este destino.
No hay destierro posible en el camino.
Quien dudó súmese hoy a nuestro sino.
Vengan ya. “Hoy es siempre todavía”
para escribir con “p” Psicología.


Inicio de curso en una típica Escuela de Psicología de una no menos típica Universidad latinoamericana hecha típicamente a la imagen y semejanza de una típica Escuela de Psicología de una no menos típica Universidad de los Estados Unidos de Norteamérica. Es el típico primer día de clases para los típicos recién ingresados en la carrera , y el Profesor dicta su típica conferencia sobre el carácter de ciencia de la típica Psicología. Un típico alumno que hace apuntes (no, si hace apuntes es un atípico), se queda dubitativo y pregunta al profesor.
Alumno – Disculpe profesor, Psicología se escribe con “P”… con “P” de “p”olítica.
Profesor – Jovencito, Psicología sí se escribe con “P”, pero con “P” de psique y no tiene nada que ver con la política.

El centro de gravedad (gravedad en toda la extensión de la palabra) de la psicología ha de estar allí dónde se revele como una real ciencia humana: del ser humano real y concreto, para el ser humano en su realidad concreta, con el ser humano en la realización de su vida y su misión humana. Si la “P” nos “P”sicologiza y nos “P”arapeta “P”arásitamente “p”ara no ver los reales “P”roblemas que sufren los seres humanos, sentido real de nuestra profesión, si la “P” nos convoca a una “P”rostitución de nuestros deberes elementales, entonces con el “P”erdón de los “P”resentes y los ausentes: iAl carajo la “P”! Si es con “P” porque nos liga a la lucha contra la “P”obreza, contra el malsano “P”oder, con una “P” que nos convoca a la “P”articipación con “P”luralismo y “P”rofesionalismo, salutación a la “P”!.

Prof. Manuel Calviño

La Habana, Cuba.
17 de Octubre/2004

Aquí os dejo el enlace al texto completo, por cierto sin "p" http://www.psicologia-online.com/articulos/2005/sicologia.shtml


22 mar. 2012

La familia y la ruptura familiar


Os dejo esta interesante intervención Pablo García Túnez, psicólogo clínico, con dilatada experiencia que nos habla de la famila en la actualidad y de las rupturas en las familias en relación con los hijos e hijas. 


La famila cambia como todos los organismos vivos. Pablo García Túnez

El Coleccionista De Insultos


Cerca de Tokio vivía una gran samuray, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por si total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samuray, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama. Los estudiantes de budismo que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a todos sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró e la plaza.Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrase como un cobarde ante y todos nosotros?

El viejo samuray repuso:

- Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo? 

–Por supuesto, a quien intentó entregarlo.- Respondió uno de los discípulos

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos –añadió el maestro-. 

Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo. Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos lo que decidimos cómo sentirnos. 


El síndrome de Capgras

El síndrome de Capgras, es una de los trastornos mentales más sorprendentes. Es un trastorno de la capacidad de identificación. El paciente ve la cara de su cónyuge, por ejemplo, y está seguro de que se trata de un impostor. Parece que se debe a alguna desconexión entre el mecanismo físico del reconocimiento visual y la memoria afectiva. El sujeto ve un rostro conocido, pero no experimente las reacciones afectivas correspondientes a la visión de un ser querido, por lo que interpreta que es un impostor. 

Luz

En Ifé, la ciudad sagrada del reino de los yorubas, estaba agonizando un viejo. El moribundo entregó una moneda a cada uno de sus tres hijos, y anunció:

-Todo lo que tengo será de quien pueda llenar mi dormitorio.
Y bajo el portal esperó, en la estera donde yacía.
Con su moneda, el hijo mayor compró paja, y la paja llenó el dormitorio hasta la mitad.
Con su moneda, el hijo segundo compró arena, pero la arena no llegó hasta el techo.
Con su moneda, el tercer hijo compró una vela, y la encendió.
Eduardo Galeano

16 mar. 2012

15 mar. 2012

Técnicas de estudio en las aulas y fracaso escolar

Me escribe un profe de Secundaria, al que desde aquí le mando un gran saludo, pidiéndome consulta sobre técnicas de estudio concretas para Geografía e Historia. 


Me comenta que ya trata de enseñar a sus alumnos como "resumir, esquematizar, distinguir ideas generales de secundarias, lectura comprensiva, memoria comprensiva, que enlacen conceptos, que busquen una hilazón lógica entre conceptos, que asocien ideas a ejemplos llamativos..." pero que a la hora del examen no obtiene con los alumnos los resultados esperados.


Este, sin duda, no es sólo un caso particular, si no que es muy común que pese a los grandes esfuerzos que realizan muchos docentes por enseñar técnicas de estudio, corrigiendo los exámenes contemplen como los alumnos parece que no se han enterado de nada, que no tienen claros los conceptos... y el profesor se queda con la sensación de no haberse explicado, o como bien dice este profesor en su email, ¡la sensación de estar hablando en coreano!.


Quizá lo que cabría preguntarnos, cuando ya conocemos las técnicas de estudio básicas y las hemos aplicado, trasmitido y enseñado, pero sigue sin dar resultado, es si hay algo más tras ese bajo rendimiento y obviamente si está en nuestra mano poder hacer algo al respecto. 


Dejando al lado alumnado con necesidades educativas especiales, casos muy complejos de alumnado proveniente de familias desestructuradas o pasando por situaciones complejas, que requerirían de una intervención más especializada, probablemente la falta de interés, como apunta este profesor, están de detrás de muchos casos de fracaso escolar o bajo rendimiento en los estudios. 


No es posible que el alumnado aplique con éxito técnicas de estudio cuando realmente no tiene interés ninguno por una materia en cuestión o por todas en general. Por más que le enseñemos a memorizar, por mucho que intentemos que lean y que sepan lo que leen... podemos toparnos con una gran cuestión y es que no sepan responder : ¿Por qué y para qué estudio?







La motivación, he aquí la raíz...  Lo que esperamos que nos respondan tal vez sería :


-Estudiar por curiosidad y satisfacción personal


-Estudiar para tener mayores posibilidades de realizar nuestros sueños y metas en el futuro.


Pero la verdad es que ante los valores actuales, los que trasmite una parte de la sociedad ( y reflejada en una gran parte de la televisión ), la situación económica actual, el desempleo... ya no los adolescentes de ahora, si no los que ya han pasado la adolescencia y estudiaron para tener un futuro, también ahora ellos se preguntan ¿para qué estudié tanto?. Así que difícilmente estos chicos y chicas que se sientan hoy en las aulas encuentran respuesta a la pregunta ¿Por qué y para qué estudio?


Me gustaría señalar que, desde mi punto de vista, la rígida programación de las materias, la actitud directiva en el aprendizaje que el sistema educativo promueve... dificultan la autonomía del alumnado, merma su interés y su creatividad. Pero me gustaría dejar esto para otro post porque es un tema para hablar largo y tendido y porque creo que, aunque esto puede estar detrás de que no se les brinden todas las posibilidades para su éxito académico, personal y profesional, tampoco impide que lo consigan por otros canales. 


En esta falta de motivación que comentamos, la escasa implicación de las familias tampoco ayuda. Es por ello que el trabajo para conseguir disminuir el fracaso escolar en la actualidad debe implicar a las familias, y es responsabilidad de ambos, de escuela (entiéndase tanto colegios como institutos) y de familias implicar e implicarse en esta labor. 


Ante este panorama, ¿qué podemos hacer? resignarnos.... o podemos recordar, como decía Maslow,  que las personas aspiramos al reconocimiento y la autorrealización e intentar hacer algo más...



Para lograrlo es importante (y  en ellos podemos orientar a los adolescentes) :

-Definir su meta académica

-Tener un proyecto o meta personal. 

A veces basta con imaginar qué ocurriría si otra persona decidiese por nosotros nuestro futuro, para darnos cuenta de la importancia de que elijamos nuestro camino, imaginar dónde nos gustaría estar... Esta labor es difícil con adolescentes  ya que sobrevaloran el presente, y piensan más en los planes para el fin de semana que en el resto del curso y mucho menos el año siguiente... Por eso, aunque se puede ir trabajando con ellos en imaginación sobre el futuro, se puede empezar por metas más pequeñas, para ellos el futuro lejano ¡es el siguiente trimestre! y poco a poco ir a metas más grandes. 

También es importante la capacidad de concentración para aprender y estudiar algo. Sin ella no es posible aprender ni estudiar. A veces una alta euforia o agitación, por ejemplo cuando vuelven del recreo, les impide prestar atención y concentrarse, para disminuirla podemos pedirles que se tomen unos segundos para relajarse antes de empezar. Otras veces, están nerviosos por el examen que tienen posteriormente y esto les impide concentrarse en esa hora de clase. En este caso puede ayudar charlar con ellos del examen e incluso decirles que les dejaremos unos minutillos para repasar, aliviando así su tensión.   
La concentración de un alumno o alumna también se ve mermada a causa de sus preocupaciones, conflictos entre compañeros de clase, problemas familiares, miedos propios de la adolescencia... como todo el mundo. Es importante resolver estas preocupaciones antes de meterse en materia. 

Fomentar la participación del alumnado en clase y en el centro docente también hace que el alumnado aumente su interés en los estudios. 

Aún así, con todas las buenas intenciones y esfuerzos que ponen muchos docentes y algunas familias, no debemos olvidar que habrá casos que por las circunstancias o razones que sean necesitarán especial atención y asesoramiento especializado. Puede ser el caso de alumnos que tengan lagunas en la materia ( requerirán clases particulares para no retrasar al resto del grupo, no quedarse atrás...), problemas de autoestima, problemas familiares como decíamos al principio, etc. 

La capacidad de esforzarse se aprende y puede potenciarse si se emplean las estrategias adecuadas. 
Sagrario Pinto Martín








8 mar. 2012

Escuela de padres y madres sobre adolescencia y alcohol en el Colegio Ciudad de Belda, Cuevas de San Marcos

Ayer tuve una amena escuela de padres y madres sobre adolescencia y alcohol (dentro de los programas de la Fundación Alcohol y Sociedad para familias ) en el Colegio Ciudad de Belda de Cuevas de San Marcos (Málaga). 


El IES Genil de este pueblo lleva muchos años participando en los programas de la Fundación Alcohol y Sociedad, es una alegría ver como la implicación crece y ahora se suma a esta participación también el colegio del pueblo. 


En el taller, abordamos algunas notas básicas sobre qué es el alcohol y cómo actúa en el organismo para dotar las personas asistentes de algunos conceptos que les permitan abordar el tema del alcohol con sus hijos/as partiendo de información científica y objetiva


Hablamos sobre la Adolescencia, ya que no es posible abordar el binomio adolescencia y alcohol sin saber cómo son los y las adolescentes, las características de está etapa, como la construcción de la identidad y los cambios propios del crecimiento


También repasamos datos y estadísticas que nos describen cómo es la realidad actual respecto al consumo de alcohol entre los jóvenes, en concreto, entre los menores de 18 años para así ser un poco más conscientes de la importancia de la prevención en materia de alcohol y otras sustancias. 


Señalamos factores importantes de protección frente al consumo de alcohol que se pueden trabajar desde las familias como :


-Una buena comunicación familiar. 
-Fomentar habilidades sociales, potenciar la autoestima y enseñar a decir no. 
-Educar para el ocio y tiempo libre.


Asimismo, tratamos de dar unas pautas básicas para abordar el tema del alcohol desde la familia y cómo aprovechar situaciones cotidianas para abordar el tema con los y las adolescentes. 


Aquí os dejo unas fotos de las madres asistentes al taller. Algunas de ellas acompañadas con sus hijos e hijas, qué mejor forma de demostrarles a estos pequeños el interés y preocupación por su salud y su bienestar ¿ no os parece? 






“Educar es ayudarles fomentando su independencia, su libertad,
 enriqueciéndoles sin anularlos, estando a su lado, no encima”
(Isabel Menéndez, Psicóloga.)