“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

23 jun. 2014

El coaching está de moda

El coaching está de moda. Así que ahora si uno está en crisis o tiene dificultades a nivel personal, profesional... en lugar de ir al Psicólogo/a, se tienen sesiones con el coach... porque el psicólogo "es para las enfermedades mentales", "se habla del pasado, de la infancia..." , comentarios de este tipo aún se oyen y leen por ahí para mi asombro.

Ante esto me preocupa, y me ocupa hoy, tanto el que aún no se conozca bien la labor de los Psicólogos/as como que el feroz marketing instaure en la sociedad conceptos erróneos, falsas expectativas y diferencias irreconciliables entre psicólogos y coachs... si es que son entidades distintas.

Como bien es sabido, el coaching tiene su origen en la palabra inglesa coach, entrenador, de forma que coaching sería entrenamiento. Ha derivado a entenderse también como apoyo, ayuda. En un sentido genérico, el coaching es un proceso de apoyo y entrenamiento a las personas que necesitan clarificar sus objetivos, sus metas, cuales son los pasos o requisitos para conseguirlas, motivarles hacia el cambio, ayudarles a salir de la tan citada zona de confort para conseguir al fin esos objetivos, metas, proyectos. El coaching es pues un proceso hacia el cambio, hacia la mejora y para ello se sirve de técnicas y estrategias desarrollas en el ámbito de la Psicología.

La orientación y el entrenamiento para el cambio, popularizado ahora como coaching, es un proceso inherente a la Psicología presente en todas las intervenciones que se realizan, ya sea de tipo familiar, laboral, educativa, clínica... . Sin embargo, han proliferado algunos mitos en torno a la Psicología y al Coaching:

MITO : La terapia se centra siempre en lo que está mal y en el el pasado o la infancia de la persona mientras que el coaching se centra en lo que está bien, en el futuro y el los recursos de la persona.

REALIDAD:  Hay que clarificar los factores que han contribuido a la aparición ( pasado) o mantenimiento del problema (presente ), de la conducta o situación que se quiere cambiar y se usan los recursos y estrategias de la persona o se estimula el desarrollo de nuevas estrategias o habilidades en la persona para afrontar y resolver su situación.

Asi pues, todos los psicólogos/as son coachs (entrenadores), desde mi punto de vista, y pueden hacer coaching ( entrenamiento) pero ¿todos los coachs son psicólogos? No. Proliferan personas sin una titulación en Psicología y, por tanto, sin conocer bien las bases del comportamiento humano ni poder hacer un diagnóstico o intervención adecuada según el caso, que se venden como coachs. Sobre esto ironizaba @Jandro en Twitter :

Hoy en día una ardilla podría cruzarse toda España de coach en coach sin tocar el suelo. 
 @Jandro· 2 de enero 2014.

Pienso que al igual que no iríamos a consulta de un traumatólogo que dijese que lo es sin ver primero ni exigirle que haya cursado medicina, debemos cerciorarnos siempre de la profesionalidad y la formación de la persona con la cual queremos iniciar un proceso de orientación.

Sobre esto y otros mitos os invito a leer Psicología y coaching: ¿reflexión y acción? de  Dr. Alejo García-Naveira Coordinador Grupo Psicología del Deporte, Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y Presidente Asociación Española de Psicología y Coaching Deportivo (AEPCODE).



Fuente imagen: coachgrowth.wordpress.com

Os dejo los posts de este blog etiquetados como "coaching" por estar relacionadas con orientaciones, reflexiones y técnicas empleadas para el cambio. http://mariadelcaminopsicologiayorientacion.blogspot.com.es/search/label/coaching

15 jun. 2014

Tiempo de ausencia y tiempo de regreso

Han pasado algunos meses desde mi último post y quiero volver y retomar este blog que si bien no ha dejado de estar en mi cabeza, necesitaba espacio y tiempo para procesar y desarrollar todo lo que venía aconteciendo.

En la vida vas experimentado que hay tiempos de ausencia y tiempos de regreso. Hoy toca hablar del tiempo de ausencia, de la espera, de la pausa... porque para volver hay que haberse ido, porque todas las personas pasamos a lo largo de nuestra vida por épocas y circunstancias personales y profesionales que nos demandan una pausa y porque cuando vuelves lo haces con más bagaje ya que no se detiene la vida, sino tal vez un aspecto o ámbito de esta queda relegado porque en otros ámbitos algo está sucediendo.

En este periodo de pausa o menor actividad en las redes, llegó a mi el post de Carlos Guerrero, Reivindicando la pausa, dos meses sin escribir, decía Carlos, necesarios para definir o concretar unos objetivos, para replantear. A veces la pausa es necesario tomarla uno mismo. Seguir la inercia sin saber muy bien a donde vamos puede que a largo plazo carezca de sentido. Uno tiene que avanzar pero mirar alrededor y preguntarse: ¿ dónde me está llevando este camino? ¿ me gusta dónde me está llevando? ¿ me gustará? ¿ me hará sentir bien, avanzar o conseguir objetivos? . Otras veces, las pausas son impuestas o casi impuestas por enfermedades, problemas o circunstancias personales o familiares, laborales, etc.

A veces, la vuelta de esa pausa implica cambios significativos en la persona, avanzar a otro estadio, salir de la zona de confort,  crecer y evolucionar personal y/o laboralmente. En este sentido, también me encontré con un post de Consuelo Coloma, La vuelta a la normalidad, el que hablaba de un tiempo de ausencia y de regreso con nuevos objetivos profesionales.

Parece ser que aunque todas las personas necesitamos tomarnos algunas pausas, la vorágine social en las redes exige estar, publicar, interactuar, compartir... o correr el riesgo de desaparecer. Esto también se extiende a las interacciones personales en las que caemos en la trampa del "estoy muy ocupada/o" " no tengo tiempo para nada"... como si el exceso de trabajo fuese una insignia de honor,  dice Prado Campos en el artículo El tiempo libre ha muerto. El peligro es estar muy ocupado pero no estar siendo nada productivo, estar en todo pero no profundizar en nada, ni a nivel personal ni profesional de lo que también se habla en el artículo de Tino Fernández, No estás tan ocupado como dices... .En ambos, se hace crítica de este nuevo "postureo" social y profesional.

La cuestión de todas estas referencias, es el hacernos conscientes de cómo intentamos llenar nuestras vidas de actividad, sobre todo en el instaurado ámbito de las redes sociales y a nivel laboral, cediendo a modas y presiones, relegando aspectos personales, sin tomarnos una pausa, un tiempo, sin permitirnos bajar el ritmo, tener un tiempo de ocio, de juego... que son bien necesarios tarde o temprano para poder asumir los cambios y vaivenes que nos trae la vida, continuar, replantear, definir objetivos, metas y proyectos tanto profesionales como personales y, después de todo ello, dejar paso al tiempo de regreso, con más fuerzas, con más ganas, con energías renovadas y teniendo más claro qué camino vamos a seguir personal o profesionalmente. 


Os dejo un par de libros para reflexionar sobre el tiempo y las presiones sociales y económicas que recaen sobre él:  El vendedor del tiempo de Trias de Bes y Momo de Michael Ende



Por que cada hombre tiene su propio tiempo y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo.
Momo, de Michael Ende.