“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

25 abr. 2013

Enseñar y educar en familia y en la escuela

Circula por Internet la siguiente imagen que me gustaría comentar, acompañada de la pregunta: ¿dónde se enseña y dónde se educa?


Hay quién se empeña en que todo sea blanco o negro, bueno o malo, enseñar o educar, familia o escuela... y la verdad que este pensamento dicotómico y simplista no ayuda nada, sobre todo no ayuda nada a los niños/as y adolescentes. Lejos de ver a la sociedad, a la tribu, como dice José Antonio Marina, unidos para educarles y enseñarles, ven a padres, madres y docentes peleándose y enfrentados por quién se quita el bulto de encima.

Desde mi punto de vista, ser padre y madre requiere cumplir la obligación de educar y también enseñar en la medida de lo que se pueda y de los recursos que se tengan.  Educar en valores, educar para la vida, educar a la persona y al corazón... y enseñar lo que sepa o pueda, ya sea como hacer una tortilla de patatas, a tocar el violín,  a jugar al fútbol, a pescar y un largo etcétera.

La obligación de los padres y madres también es educar a los hijos/as para que cuando asistan a clase respeten lo que enseña el maestro y el profesor que suelen ser las personas que se encargan de formarles en áreas más específicas y necesarias para su educación y también para su evolución y desarrollo como personas. Dificílmente los hijos/as se van a comportar adecuadamente si en casa no se les enseña a no hablar a voces, a poner en práctica escuchar antes de hablar, etc.

Pero, por otra parte, los docentes no pueden caer en la ingenuidad de querer obviar que en la escuela, además de enseñar, se educa. Cada alumno/a viene de un familia diferente, con unos valores e incluso cultura distinta... pero la escuela es y debería seguir siendo un lugar donde todos juntos aprendemos a relacionarlos con otros iguales y también otros adultos fuera de la familia. Tampoco podemos nunca pasar por alto que los docentes trasmitimos nuestros propios estilos educativos, somos fuente de imitación y con capacidad de modelaje sobre el alumnado.

Por tanto, no cabe esa docotomía enseñar o educar porque de entrada no se puede enseñar si antes no educamos. Esta docotomía no hace más que seguir enfrentando a padres y madres con la escuela. Ambos, familia y escuela, son pilares fundamentales en el desarrollo de los niños/as  y deberíamos trabajar conjuntamente por mejorar tanto la educación como la enseñanza, dar ejemplo de trabajo en equipo a los niños/as y adolescentes, y sobre todo, por encima de todo, trabajando juntos, y no enfrentados, por ellos y para ellos, les estaremos mostrando cuanto les queremos y cuanto nos importan.





7 comentarios:

  1. Es imposible no educar mientras se enseña y no enseñar mientras se educa. Todas las acciones que el hombre realiza están cargadas de significado, y valores máxime cuando hablamos de educación
    La primera infancia es el momento clave, donde se adquiere la enculturación, este proceso se desarrolla principalmente en los pirmeros círculos que son la familia, posteriormente, la escuela y más adelante a la comunidad. Este momento de enculturación primaria es primordial, los niños son muy receptivos a esta edad y no debemos olvidar la importancia de la comunicación no verbal para la transmisión de los valores y cultura.
    Pienso que para los padres es muy importante ser ellos los primeros transmisores de valores a los hijos, al igual que se sentirán tranquilos si saben que la escuela sigue la misma línea que ellos como padres han emprendido
    Debemos ser consciente de que ninguna educación es imparcial, que a la vez que se transmiten conocimientos, se transmite también valores, de ahí la importancia de una coherencia entre las dos instituciones educativas, que más tarde, como digo se irán añadiendo círculos. Estoy de acuerdo en tu exposición, reitero la importancia de trabajar juntos por un fin común: la educación de nuestros hijos en el más amplio sentido de la palabra

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  2. Buenas tardes Francisca, te agradezco que pases por aquí y tu comentado. Me parece muy acertada también tu exposición. Un cordial saludo.

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  3. Estimadas didactas lo que ustedes no entienden es que se puede enseñar infinidad de cosas y ese profesional enseñado no está educado....El diccionario enciclopédico de la academia española conceptualiza: Educar: Desarrollar y perfeccionar las facultades intelectuales y MORALES de una persona. Una persona educada es un ente social equilibrado de allí que en universidades internacionales existan egresados que son muy bien vistos a nivel profesional por su calidad educativa....fueron enseñados en sus área específicas, pero también fueron moldeados para desempeñarse como tal en la sociedad, dejando esa trasformación o acuerdos asociales que muchos traían de sus casas y comunidades.... un perro es educado para enseñarles ciertas costumbres..... así no confundan educación con enseñanza por ello estou de acuerdo con el autor arriba saludos.

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  4. Creo que muchas veces pueden vivir los hijos con sus Padres, pero si no existe muy buena comunicación entre ellos, tarde o temprano tomaran las conductas de alguien más y adoptarán todas las costumbres con quien mas se hayan juntado, creo que un aspecto primordial es que los niños convivan con sus Padres y ellos se preocupen por sembrar valores y principio durante los primeros años que es donde se forma la personalidad de los niño.

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  5. Gracias por aportar tu punto de vista "Escuela de padres", no solo los padre y madres son modelo o fuente de imitación para los hijos, otros familiares, docentes... también ejercen gran influencia. Un saludo

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  6. Excelente aclaración para todo aquel docente que opta por una interpretación simplista y cómoda de lo que debe ser el rol del maestro...

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  7. Annntes, no había esta confusión a la escuela se la llamaba el segundo hogar y/o casualidad la sociedad funcionaba mejor que hoy.
    Excelente aclaración para aquellos docentes que prefieren inclinarse hacia una interpretación simplista y cómoda de lo que debe ser el rol del maestro.
    Es tiempo de compromiso, coraje y determinación del sector docente. La sociedad necesita que dejemos de ser espectadores y seamos protagonistas del cambio. Hoy más que nunca debemos ser el segundo hogar (que enseña y educa) y no solo del niño, también de los padres.

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