“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

28 sept. 2011

Tres metros sobre el cielo

Anoche terminé de leer el libro que me regaló una amiga, Tres metros sobre el cielo de Federico Moccia.

Confieso que al principio no me sentí muy cómoda leyéndolo. Chicas que hablan de cosas de su día a día en el instituto, chicos que hacen gamberradas, música italiana de los 80 que no conozco, jóvenes dando motazos, como se dice por aquí, con sus vespas constantemente, problemas con los profesores, conflictos en casa con los padres y las madres… En fin, puro retrato de la adolescencia.

No acababa de entender qué hacía yo leyendo un libro para adolescentes, o eso creía, que era para adolescentes. Me mantenía en el libro gracias a las referencias constantes de plazas, calles, y monumentos de Roma que me hacían recordar lo mucho que me gustó cuando la visité. Eso y que en la contraportada leí una cita que decía “un libro que conquista tanto a jóvenes como a treintañeros que recuerdan la magia de sus dieciséis años” ¿a qué se referirá?, me preguntaba avanzando un capítulo y otro…

En realidad, los personajes del libro no tienen 16 años. La historia transcurre entre los 17 años, ya que están en el último curso de instituto previo a la universidad, y los 19 o 20 aproximadamente.

A menudo cuando hablamos de adolescencia y primeros años de juventud, se nos olvida muy pronto que todos hemos pasado por ahí, por miedos, por rebeldía, por angustias, por el primer amor. Por la primera vez para muchas cosas, por el descubrimiento de uno mismo.

Este libro, nos hace sumergirnos en la dinámica del día a día adolescente, para después irremediablemente atraparnos con un nudo en el estómago por ese primer amor que nos hace sonreir, emocionarnos, sentirnos tontos y románticos, y también tristes y melancólicos… 

Habla de adolescencia, de juventud, de padres y madres, de profesores, de la importancia y la influencia de los amigos en esta etapa de nuestras vidas, de caminos que se entrecruzan para luego separarse finalmente.

La intensidad con la que se vive todo a los 17 años se resume muy bien en este pequeño fragmento:

Él la mira.
-¿Qué te pasa?
-Tengo miedo.
-¿De qué?
- De no volver a ser nunca tan feliz…

En los últimos capítulos sí que entiendo la cita de la contraportada “treintañeros que recuerdan la magia…”


“ Tú y yo… Tres metros sobre el cielo”.



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