“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

28 may. 2012

La fábula del Viento y el Sol




Anoche vi otro de los capítulos de una serie que me está gustando bastante, Mad Men. Ambientada en Nueva York, en los años 60, es altamente recomendable para conocer cómo empezó el mundillo de la publicidad. Pero también es bastante ilustrativa de la sociedad neoyorquina de esa época. Machismo y alcohol a partes iguales, mujeres que luchan por hacerse un hueco en un negocio de hombres, el comienzo de grandes campañas publicitarias para marcas que perduran hasta la actualidad como Lucky Strike, Playtex, Tampax, Gillette, Ponds....

También es interesante el perfil psicológico de sus personajes, pero no desvelemos nada... 

A lo largo de la serie aparecen psiquiatras, una psicóloga infantil y por fin, en la cuarta temporada, la introducción en la agencia de publicidad de una psicóloga con un papel más activo. 

En el capítulo 8 de la cuarta temporada, esta psicóloga en una cena con Don Draper, el protagonista, nos narra una fábula de Esopo:


La fábula del Viento y el Sol

- El Viento y el Sol compiten para ver quien logra que un viajero se quite el abrigo. El Viento sopla con fuerza, y el viajero solo se ajusta el abrigo, pero el Sol luce sobre él más y más caliente, y el viajero se quita el abrigo.

- ¿Moraleja?

- La ternura, la amabilidad y la persuasión ganan donde falla la fuerza.


 Mad men

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