“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

19 sept. 2012

Cuento El banquete del mago


Podemos andar atareados, en la rutina, en el trabajo o bien buscando uno, escuchando noticias desoladoras sobre la situación económica y las cifras del desempleo, padeciendo dificultades familiares, financieras, conflictos personales... Pero además nos encontramos dejándonos llevar por la inercia de los días,  dejándonos arrastrar por esas situaciones o personas que intentan llevarnos hacia donde ellos quieren, hacia su beneficio, sin que hagamos nada por impedirlo. A veces ni si quiera podemos ser conscientes de ello, cuando nos lo presentan camuflado, adornado, como una buena o la mejor de las soluciones, como un alivio.

A veces la realidad está delante nuestra, al alcance de nuestra mano, pero no la vemos.

Merece la pena pararse a meditar unos minutos acerca de este cuento sufí que os dejo. Espero que os guste y comentéis cuales son vuestras reflexiones.

<Había una vez un mago que construyó una casa cerca de una aldea grande y próspera. Un día invitó a toda la gente de la aldea a un banquete.

- Antes de que comamos, dijo, tenemos algunas diversiones.

Todo el mundo se alegró, y el mago les proporcionó un espectáculo de magia de primera clase, con conejos saliendo de sombreros, banderas apareciendo de la nada, y una cosa convirtiéndose en otra. La gente estaba encantada.Entonces el mago preguntó:

- ¿Queréis comer ahora, o queréis más entretenimientos?

Todo el mundo pidió entretenimientos, porque nunca había visto nada igual; en casa había comida, pero nunca tanta emoción. De modo que el mago se transformó en paloma, luego en un halcón, y finalmente en un dragón. La gente se volvió salvaje de excitación.El mago les preguntó de nuevo, y ellos querían más. Y lo tuvieron. Entonces les preguntó si querían comer, y le dijeron que sí. De modo que el mago hizo que sintieran como vi estuviesen comiendo, dirigiendo su atención por medio de ciertos trucos, mediante sus poderes mágicos.La imaginaria comida y el entretenimiento duraron toda la noche. Cuando llegó el amanecer, algunas gentes dijeron:

- Debemos ir a trabajar.

De modo que el mago hizo que imaginasen que iban a casa, se preparaban para el trabajo, y trabajaban todo el día.


Resumiendo, cuando alguien decía que tenía que hacer algo, el mago le hacía pensar primero que iba a hacerlo, luego que lo había hecho, y finalmente que había regresado a la casa del mago.Finalmente, el mago había tejido tales hechizos sobre la gente de la aldea que sólo trabajaban para él, mientras pensaban que continuaban en sus vidas cotidianas. Si alguna vez se sentían intranquilos les hacía pensar que estaban de regreso al banquete en su casa, y eso les daba placer y les hacía olvidar.

- Y ¿qué les ocurrió al mago y a la gente al final?

- Bueno, eso no se lo puedo decir, porque él aún está muy ocupado haciéndolo, y la mayoría de la gente aún está bajo su hechizo.>

Cuento Sufi del libro “El buscador de la verdad” de Idries Shah.

Cómo me recuerda este cuento a lo "entretenidos" que andamos en Internet y las redes sociales... 

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