15/6/2014

Tiempo de ausencia y tiempo de regreso

Han pasado algunos meses desde mi último post y quiero volver y retomar este blog que si bien no ha dejado de estar en mi cabeza, necesitaba espacio y tiempo para procesar y desarrollar todo lo que venía aconteciendo.

En la vida vas experimentado que hay tiempos de ausencia y tiempos de regreso. Hoy toca hablar del tiempo de ausencia, de la espera, de la pausa... porque para volver hay que haberse ido, porque todas las personas pasamos a lo largo de nuestra vida por épocas y circunstancias personales y profesionales que nos demandan una pausa y porque cuando vuelves lo haces con más bagaje ya que no se detiene la vida, sino tal vez un aspecto o ámbito de esta queda relegado porque en otros ámbitos algo está sucediendo.

En este periodo de pausa o menor actividad en las redes, llegó a mi el post de Carlos Guerrero, Reivindicando la pausa, dos meses sin escribir, decía Carlos, necesarios para definir o concretar unos objetivos, para replantear. A veces la pausa es necesario tomarla uno mismo. Seguir la inercia sin saber muy bien a donde vamos puede que a largo plazo carezca de sentido. Uno tiene que avanzar pero mirar alrededor y preguntarse: ¿ dónde me está llevando este camino? ¿ me gusta dónde me está llevando? ¿ me gustará? ¿ me hará sentir bien, avanzar o conseguir objetivos? . Otras veces, las pausas son impuestas o casi impuestas por enfermedades, problemas o circunstancias personales o familiares, laborales, etc.

A veces, la vuelta de esa pausa implica cambios significativos en la persona, avanzar a otro estadio, salir de la zona de confort,  crecer y evolucionar personal y/o laboralmente. En este sentido, también me encontré con un post de Consuelo Coloma, La vuelta a la normalidad, el que hablaba de un tiempo de ausencia y de regreso con nuevos objetivos profesionales.

Parece ser que aunque todas las personas necesitamos tomarnos algunas pausas, la vorágine social en las redes exige estar, publicar, interactuar, compartir... o correr el riesgo de desaparecer. Esto también se extiende a las interacciones personales en las que caemos en la trampa del "estoy muy ocupada/o" " no tengo tiempo para nada"... como si el exceso de trabajo fuese una insignia de honor,  dice Prado Campos en el artículo El tiempo libre ha muerto. El peligro es estar muy ocupado pero no estar siendo nada productivo, estar en todo pero no profundizar en nada, ni a nivel personal ni profesional de lo que también se habla en el artículo de Tino Fernández, No estás tan ocupado como dices... .En ambos, se hace crítica de este nuevo "postureo" social y profesional.

La cuestión de todas estas referencias, es el hacernos conscientes de cómo intentamos llenar nuestras vidas de actividad, sobre todo en el instaurado ámbito de las redes sociales y a nivel laboral, cediendo a modas y presiones, relegando aspectos personales, sin tomarnos una pausa, un tiempo, sin permitirnos bajar el ritmo, tener un tiempo de ocio, de juego... que son bien necesarios tarde o temprano para poder asumir los cambios y vaivenes que nos trae la vida, continuar, replantear, definir objetivos, metas y proyectos tanto profesionales como personales y, después de todo ello, dejar paso al tiempo de regreso, con más fuerzas, con más ganas, con energías renovadas y teniendo más claro qué camino vamos a seguir personal o profesionalmente. 


Os dejo un par de libros para reflexionar sobre el tiempo y las presiones sociales y económicas que recaen sobre él:  El vendedor del tiempo de Trias de Bes y Momo de Michael Ende



Por que cada hombre tiene su propio tiempo y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo.
Momo, de Michael Ende.




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