“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

29 dic. 2011

Una vela no pierde su luz por compartirla con otra.

Personalmente, me gustan los cuentos breves que transmiten valores, nos hacen reflexionar y los desvelan ese lado optimista y positivo que a veces no queremos ver, que a veces parece oculto y nos dificulta seguir adelante. 


Iré poniendo en el blog aquellos de mis cuentos favoritos con la esperanza de que a los lectores y las lectoras que pasen por aquí también les sirva. 


Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"... Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada . Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó".


Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song: 
¿Qué nos enseña, maestro, este relato?
Y Hu-Song contestó : Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.



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