“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

10 jul. 2013

Mujeres, drogas y sexualidad


En el ámbito de las drogas y las adicciones las mujeres merecen y necesitan una atención especial, dado las dificultades y problemática añadida que se presenta en relación al género. Sin embargo, para la sociedad en su conjunto sigue existiendo invisibilidad e incluso rechazo hacia las mujeres que presentan adicciones. Las dificultades aparecen para pedir ayuda profesional por lo estigmas y prejuicios sociales, la falta de apoyo que le brinda la pareja o la familia a estas mujeres con adicciones, el hecho de que muchas de ellas, como leía recientemente en una noticia, sufra además malos tratos por parte de sus parejas o ex-parejas, las complicaciones legales y de custodia de los hijos que puedan aparecer y el temor a perderlos... . Por todo ello, se hace necesario un abordaje especial en el tratamiento y prevención de las adicciones que contemple una perspectiva de género.

Las campañas de prevención muchas veces se limitan a explicar que el consumo de alcohol y otras sustancias implican mayores riesgos de salud para la mujer, no sólo por la diferencias biológicas existentes entre sexos, sino además por la interacción que pueda haber en determinadas circunstancias, como por ejemplo la toma de anticonceptivos, embarazo, etc. que pueden aumentar los riesgos para la salud de la mujer y/o el feto.

Sin embargo, la sexualidad es un área hacia la que no suelen ir dirigidas las campañas de prevención en esta materia. Bajo los efectos de las sustancias se altera la conducta, no se toman bien las decisiones, ni se piensa con claridad, las personas se dejan llevar más por las circunstancias y se tiene una baja percepción del riesgo, por lo que todo ello puede llevar a alejarse del grupo de amigos para irse con otros no tan conocidos, mantener relaciones sexuales con una persona extraña y/o a no usar protección en estas relaciones para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

El trabajo en materia afectivo-sexual y drogas debe abordarse desde la pre-adolescencia y la adolescencia, desmitificar creencias, como que el alcohol y otras sustancias mejoran las relaciones sexuales, y  tomar conciencia de los riegos que puedan aparecer así como dotar a los jóvenes de herramientas personales, habilidades sociales, capacidad de toma de decisiones, etc. que le puedan ayudar a afrontar la situaciones de riesgo que se les puedan presentar y evitar o minimizar dichos riesgos.

Comparto un folleto que han elaborado desde Energy Control dirigido a mujeres jóvenes para minimizar los riesgos de tomar alcohol y otras sustancias y desde el cual también se aborda los riesgos de mantener relaciones sexuales bajo los efectos de éstas, se llama "Mujeres y drogas" y podéis descargarlo aquí 

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