“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

30 abr 2013

Adolescencia, alcohol y diabetes


"Mi hijo tiene diabetes, está en la adolescencia y me preocupa que empiece a consumir alcohol..." Esta es la preocupación de muchos padres y madres y quiero aprovechar la consulta que me han hecho  para compartir con todas las personas que estén interesadas un poco de información y pautas recomendadas en estos casos.

En general, abordar con los hijos/as los temas que nos preocupan y que consideramos de interés como los relacionados con la salud, no deben ser tratados de forma muy diferente en adolescentes sin diabetes que en adolescentes con diabetes, aunque sí existen algunas pautas o recomendaciones especiales.

En primer lugar, como siempre recomiendo, es importante tener una información clara sobre qué es el alcohol, cómo actúa en el organismo, etc. para a partir de ahí poder proporcionar a los hijos/as una información real y objetiva. Aquí os dejo el enlace a algunos datos de interés sobre el alcohol y sobre cómo hablar del alcohol con los hijos/as la Fundación Alcohol y Sociedad.

¿Cómo afecta el consumo de alcohol a una persona diabética? 

El consumo de alcohol puede bajar los niveles de glucosa en sangre hasta el punto que de origen a síntomas de hipoglucemia, ya que el alcohol inhibe la formación y liberación de glucosa del hígado (bloqueo de la neoglucogénesis). Dado que el azúcar no está disponible libremente cuando se necesita, la hipoglucemia que sigue  puede ser bastante profunda y prolongada, intensificándose los efectos de la insulina o de otros elementos que descienden el nivel de glucosa en sangre. Una persona con diabetes debe mantener un registro cuidadoso de sus niveles de glucosa en sangre al beber alcohol.

 Los diabéticos que decidan beber deben hacerlo con un refresco no light o con bebidas azucaradas para contrarrestar este efecto. Cualquier persona diabética que pierda la conciencia por ingesta de alcohol se debe llevar inmediatamente al hospital, ya que necesitará directamente glucosa en sangre. Es recomendable que para beber alcohol tenga perfectamente controlada la diabetes. Si el consumo de alcohol es moderado y la diabetes está bien controlada, el nivel de glucosa en sangre no se ve afectado. Ahora bien si se ha bebido en exceso y se inyecta insulina puede desencadenarse una hipoglucemia que debe ser tratada inmediatamente.


Información proporcionada por la Fundación Alcohol y Sociedad

En segundo lugar, para abordar el tema de la diabetes y el alcohol en la adolescencia tenemos que reflexionar sobre cuales son las los problemas que pueden presentar los adolescentes en esta etapa marcada por el distanciamiento de los padres y la influencia del grupo de amigos por lo que el adolescente "puede actuar como si no fuera diabético, ignorando la dieta, el autoanálisis, incluso las inyecciones de insulina. Rechaza los consejos, hay cambios continuos de humor, no quiere pedir ayuda, y no es capaz de asumir las complicaciones futuras de su actual mal control metabólico. Las modas y manías puede llevarle a comidas irregulares, exceso de actividad física y posibles contactos con el alcohol y las drogas. En las jóvenes es importante el problema de la “imagen corporal”, el temor al exceso de peso puede llevarlas a disminuir la dosis de insulina", según Jaime A. Ballestero Jiménez. DUE SUH Hospital Santa Bárbara. Puertollano en su artículo Retos del Joven Diabético.


Otro dificultad añadida es que el adolescente que consume alcohol, estando bajo los efectos de este puede tener dificultad para reconocer los signos de hipoglucemia pensando que son signos de la borrachera.

Recomendaciones generales

 -Mostrar interés por el o la adolescente  y facilitarle información sobre el alcohol.

- Acompañarle a buscar orientación especializada. En centros y asociaciones le pueden facilitar información además del contacto con otros jóvenes de la misma edad con diabetes. Del mismo modo para los padres y madres puede ser útil compartir con otros sus preocupaciones y experiencias.

-Darles refuerzos positivos, fomentando su autocuidado pero sin dejar nunca de darles apoyo y supervisión.

-Fomentar las habilidades sociales como el autocontrol, la asertividad, la autoestima. etc. que le facilitaran desenvolverse en los grupos de iguales y afrontar la presión del grupo frente al consumo de alcohol.




Salidas nocturnas


- Mantener unos horarios de comida y unas pautas de insulina estables para que la diabetes no se descompense. Por mucho que sea fin de semana no se admiten excepciones.
- Para empezar bien la noche hay que administrarse la insulina que corresponde y a continuación hacer una cena completamente normal. Nada de saltársela.
- Si la actividad física que se desarrolla es bastante intensa (mucho bailoteo o mucha caminata) debería tomarse un pequeño suplemento rico en hidratos de carbono a media noche.
- Si no se tiene pensado volver hasta las 6 de la mañana, sería más que recomendable comerse un bocadillito a media noche.
- Hay que llevar siempre encima un documento o una placa que identifique al chico/a como persona con diabetes. Es muy pero que muy útil en caso de pérdida de conciencia.
- Es de vital importancia llevar siempre el glucómetro y las tiras reactivas. Así podrán hacerse tantos controles como sean necesarios a lo largo de la noche.
- Llevar encima el bolígrafo de la insulina. Bajo ningún concepto puede olvidarse en casa.
- Es importante que los amigos/as sepan identificar los síntomas de una hipoglucemia severa para poder ayudar en un momento de apuro.
- Si se trasnocha mucho y se llega a casa por la mañana es recomendable tomar el desayuno antes de acostarse y procurar levantarse a la hora de comer.


¡S.O.S! Mi hijo empieza a salir de noche. Asociación de Diabéticos de Madrid



25 abr 2013

Enseñar y educar en familia y en la escuela

Circula por Internet la siguiente imagen que me gustaría comentar, acompañada de la pregunta: ¿dónde se enseña y dónde se educa?


Hay quién se empeña en que todo sea blanco o negro, bueno o malo, enseñar o educar, familia o escuela... y la verdad que este pensamento dicotómico y simplista no ayuda nada, sobre todo no ayuda nada a los niños, las niñas y adolescentes. Lejos de ver a la sociedad, a la tribu, como dice José Antonio Marina, unidos para educarles y enseñarles, ven a padres, madres y docentes peleándose y enfrentados por quién se quita el bulto de encima.

Desde mi punto de vista, ser padre y madre requiere cumplir la obligación de educar y también enseñar en la medida de lo que se pueda y de los recursos que se tengan.  Educar en valores, educar para la vida, educar a la persona y al corazón... y enseñar lo que sepa o pueda, ya sea como hacer una tortilla de patatas, a tocar el violín,  a jugar al fútbol, a pescar y un largo etcétera.

La obligación de los padres y madres también es educar a los hijos e las hijas para que cuando asistan a clase respeten lo que enseña la maestra y el maestro y resto de profesorado que suelen ser las personas que se encargan de formarles en áreas más específicas y necesarias para su educación y también para su evolución y desarrollo como personas. Difícilmente los hijos e hijas se van a comportar adecuadamente si en casa no se les enseña a no hablar a voces, a poner en práctica escuchar antes de hablar, etc.

Pero, por otra parte, los docentes no pueden caer en la ingenuidad de querer obviar que en la escuela, además de enseñar, se educa. Cada alumno y cada alumna viene de un familia diferente, con unos valores e incluso cultura distinta... pero la escuela es, y debería seguir siendo, un lugar donde todos juntos aprendemos a relacionarlos con otros iguales y también otros adultos fuera de la familia. Tampoco podemos nunca pasar por alto que los docentes trasmitimos nuestros propios estilos educativos, somos fuente de imitación y con capacidad de modelaje sobre el alumnado.

Por tanto, no cabe esa docotomía enseñar o educar porque de entrada no se puede enseñar si antes no educamos. Esta docotomía no hace más que seguir enfrentando a padres y madres con la escuela. Ambos, familia y escuela, son pilares fundamentales en el desarrollo de los niños y las niñas, de adolescentes y jóvenes  y deberíamos trabajar conjuntamente por mejorar tanto la educación como la enseñanza, dar ejemplo de trabajo en equipo y, sobre todo, por encima de todo, trabajando juntos y no enfrentados, por ellos y para ellos, les estaremos mostrando cuanto les queremos y cuanto nos importan.





18 abr 2013

Adolescentes y Redes Sociales


Adolescentes y Redes Sociales from Roberto Monseco Montes on Vimeo.Vídeo producido por Lynx video SL para CEAPA








La conciliación de la vida laboral y familiar en España




<La parentalidad positiva y la socialización primaria en la familia es clave para la formación de futuros ciudadanos adultos, responsables y comprometidos con la sociedad.
Pero los padres y las madres necesitan apoyos y las condiciones más favorables para desarrollar sus responsabilidades parentales.
Para que las familias puedan cumplir adecuadamente con su función pública educativa y socializadora de los niños y las niñas es necesario que se adopten políticas y se desarrollen programas que creen las mejores condiciones sociales, laborales y económicas para poder ejercer la parentalidad positiva, promover el buen trato a la infancia y prevenir la violencia contra los niños y las niñas. 

Desde esta perspectiva preventiva y comunitaria, y situando a los niños y las niñas como sus principales beneficiarios, Save the children propone que se revisen y mejoren las normas y políticas de conciliación y de corresponsabilidad en España, para garantizar una mejor protección de la infancia y garantizar su máximo bienestar y adecuado desarrollo.> Save the Children.


 Documento
La conciliación laboral y familiar en España(190kB)

12 mar 2013

Ejemplos y mensajes en positivo

Hace unos días, en el post anterior, hablábamos de la sonrisa de un extraño, de lo que ese pequeño gesto puede significar y aportar a la persona que lo recibe.

Hoy quiero compartir con vosotros un video sobre buenas acciones desinteresadas e improvisadas que hacemos por los demás y el efecto que tienen en aquellos que son testigos de ello.


Necesitamos más ejemplos y mensajes en positivo de lo que podemos ser y de lo que somos capaces conseguir como personas y como sociedad. Sobre todo, a veces olvidamos que aquellos que más ejemplos y mensajes positivos necesitan son los niños y adolescentes.


6 mar 2013

La sonrisa de un extraño


A menudo se habla de los beneficios de sonreír y de la risa para la persona que sonríe, pero ¿qué experimenta la persona que recibe una sonrisa? ¿Y cuando esa sonrisa proviene de un extraño?

Muchas personas incluyen en sus lista de cosas que les hacen felices recibir la sonrisa de un extraño. Comparto algunas que he encontrado: 75 motivos que me hacen feliz , Buenos días princesaLa sonrisa de un extraño

 Según la psicóloga social Marianne LaFrance que ha estudiado sonrisas durante más de 20 años, "por lo general se asume que refleja un estado positivo interior de la persona que sonríe, pero de hecho, la sonrisa es socialmente funcional. No podríamos sobrevivir en nuestro día a día las interacciones si no hubiese un nivel mínimo de la sonrisa de la gente".

Según Alex Lickerman, vicepresidente asistente para la Salud Estudiantil y Servicios de Consejería de la Universidad de Chicago, para sonreír a un extraño de una manera significativa,  se requiere tener algún tipo de sentimiento real hacia ellos, que nos preocupamos por alguien que no conocemos, aunque sea de una manera pequeña, como si fuese un pequeño ejercicio de compasión. Sostiene que muchas personas no sonríen a extraños por miedo que eso sea tomado como una invitación a algo, para evitar iniciar una conversación porque no les apetece o no tienen tiempo... Detrás de esa actitud de proteger la privacidad y mantener barreras con extraños puede esconderse la incapacidad para establecer límites apropiados con los demás; como que si estás en un apuro, podemos simplemente darnos prisa en el tiempo. O excusarnos. O emplear cualquier número de razones apropiadas para mantener a un extraño a una distancia social que resulte cómoda. Lickerman dice que tal y como algunos estudios han demostrado  cuando sonreímos, experimentamos felicidad incluso si nuestra sonrisa es forzada, como podría ocurrir frente a un extraño. "Llegué a la conclusión- dice Lickerman- de que en realidad no tenía una buena razón para no sonreír a todos. Ciertamente, se necesita una cierta cantidad de atención y energía. Pero en la sonrisa a los extraños, reconozco su humanidad, y al hacer eso, me recuerdo a mi mismo que promuevo la paz. ¿Cómo? Al traer alegría a los demás que es mucho más de lo que se invierte en sonreír ".

Una agencia creativa, The Barbarian Group de Estados Unidos ha desarrollado TWO OF US, un sitio web donde se puede compartir una sonrisa y obtener otra sonrisa a cambio de un desconocido.


Otro proyecto precioso llamado La sonrisa de un extraño, está en Argentina, donde grupo de amigos que se juntan con carteles para sacarle sonrisas a la gente y comparten esos momentos a través de su canal en Youtube :





0,01 segundos es el tiempo que nuestro cerebro tarda en procesar un momento de felicidad que involuntariamente nos haga sonreír.
Wikipedia.

La Sonrisa es una declaración de Paz hacia los demás.
Maurice Ogier

Y tú ¿sonríes a los extraños? O quizás has recibido la sonrisa de alguno... Si quieres compartirlo no dudes en comentar. 

A veces la vida no sonríe
y dan ganas de darle la espalda
pero si me regalan una sonrisa
ya no me importa nada.

La sonrisa es un músculo
que hay que ejercitar,
con el tiempo algunos lo olvidan
y pierden la habilidad.

La sonrisa ilumina
Aún cuando está nublado
nunca está demasiado lejos,
puede estar en cualquier lado.

La sonrisa se agiganta
si alguien la pueda observar,
incluso al que ríe por adentro
también se le va a notar.

La sonrisa es de lo poco
que todavía no se vende,
el día que me la cobren
seré el primero que se endeude.

La sonrisa es muy poderosa
y tiene gran potencial,
pero a veces la subestiman
y la dejan para el final.

Algunos creen que sonríen
alardeando bienes materiales,
les aviso que no es sonrisa
sino una mueca desagradable.

Quienes creen que pierdo tiempo
y que con reir nada gano,
no saben que es un remedio
porque reir es lo más sano.

Aprendí que una sonrisa
vale más que mil palabras,
por eso ahora aprendo
el arte de contagiarlas.
Angie Sammartino



http://www.americanscientist.org/bookshelf/pub/an-interview-with-marianne-lafrance

http://www.psychologytoday.com/blog/happiness-in-world/201202/smiling-strangers

http://twoofus.barbariangroup.com/

27 feb 2013

La felicidad en la escuela: Programa Aulas Felices

Ricardo Arguís Rey es coordinador del Programa Aulas Felices, un programa educativo basado en la Psicología Positiva y dirigido al alumando de Educación Infantil, Primaria y Secundaria. 

Pretende aportar recursos para trabajar en las áreas y también en tutoría, potenciando las Competencias Básicas más transversales, así como la Acción Tutorial y la Educación en Valores.

Ricardo Arguís Rey  es maestro especialista en Pedagogía Terapéutica, licenciado en Psicología y doctor en Pedagogía. Director del Centro de Profesores y Recursos “Juan de Lanuza” de Zaragoza.

En esta TEDxTalk de 2011 podéis escucharlo hablar sobre la felicidad en general, en las aulas en particular, la importancia de tomar conciencia del aquí y el ahora , el trabajo sobre las fortalezas que se puede realizar con niños, niñas y adolescentes y del programa Aulas Felices que han desarrollado en su equipo para trabajar estos objetivos. 


Este programa Aulas Felices es gratis y de libre difusión. Puedes descargarlo aquí.


26 feb 2013

Música, cerebro y emociones

Navegando por Internet, una cosa lleva a la otra y he encontrado este curioso video que quiero compartir con vosotros junto con un artículo muy interesante sobre la relación de la música y el cerebro así como las emociones. 

Bien es sabido que la música es capaz de alterar nuestra respiración y ritmo cardíaco, la resistencia al dolor, relaja, reduce el estrés, nos ayuda a estimular la memoria y recordar acontecimientos y vivencias, tiene un efecto evocador, entre otros muchos beneficios. 

Sin embargo, muchos se preguntan si nuestra respuesta a la música es algo físico e universal que nos viene "de fábrica" o está determinada e influenciada culturalmente.

El video que comparto está extraído de una conferencia llamada "Notas y neuronas: en busca del coro común"(2009), en el aparece Bobby McFerrin interactuando con el público:



Al final dice : "lo que me resulta más interesante de esto es que no importa dónde esté, donde sea, todas las audiencias lo entienden... No importa donde... Es la escala pentatónica..."

En este sentido en el artículo que os dejo se reflexiona acerca de la universalidad de la música:


"Existen sociedades sin escritura, pero ninguna sin música. Es universal. Todos somos capaces de escuchar una canción, entenderla y disfrutarla. ¿Somos seres musicales?

No lo podemos remediar. Sin darnos cuenta, comienza a sonar una canción y el pie se nos va; canturreamos estribillos; esbozamos una sonrisa cuando oímos el tema con el que nos dimos el primer beso; si estamos tristes, nos ponemos una balada una y otra vez, y nos sumimos más en nuestra miseria. Y, en cambio, saltamos y bailamos a ritmos de melodías marchosas ante una buena noticia.

Decía Tolstoi que la música era la taquigrafía de las emociones y, al parecer, científicamente esa frase encierra mucha verdad, porque las notas son capaces de influir en nuestros sentimientos y estados de ánimo, y están enraizadas en nuestra consciencia individual. Además, es algo universal. Todas las culturas que habitan la Tierra tienen canciones. Y, de hecho, ese es uno de los grandes misterios de la música: puede que haya gente con más talento que otra, pero todos tenemos la capacidad de disfrutar de ella, incluso de tocar un instrumento o de cantar.

Porque, aunque no nos parezca a simple vista algo extraordinario, lo es. La música es una sucesión de señales acústicas que nuestros oídos recogen, envían al cerebro, donde se decodifican y se les da un sentido y un significado. ¡Todo eso pasa en fracciones de segundo! Y para ello, el cerebro tiene que involucrar a las emociones; son ellas las encargadas de convertir el sonido en algo inteligible. Y que todos seamos capaces de hacer eso de forma inconsciente quiere decir que poseemos, como especie, cierto instinto musical. Que somos, de hecho, seres intrínsecamente musicales.

Para el divulgador científico Philip Ball, editor de la prestigiosa revista 'Nature' durante más de 10 años y autor de 'El instinto musical. Escuchar, pensar y vivir la música' (Turner, 2010), “el cerebro posee de forma natural estructuras para la musicalidad y usa esas herramientas de forma consciente o no. La música no es algo que escojamos hacer, sino que está en nuestras funciones motoras, cognitivas y auditivas. No podríamos eliminarla de nuestras culturas sin cambiar nuestros cerebros”.

Y eso resulta curioso, evolutivamente hablando. Porque, a simple vista, la música parece sencillamente un acto de placer. Algo que nuestro cerebro hace sin otro objetivo que el disfrute. Pero eso es complicado de explicar desde la ciencia, puesto que, como afirma el neurocientífico Francisco Mora, autor, entre otros libros, de 'Cómo funciona el cerebro' (Alianza Ed, 2009), “no hay nada que haya codificado el cerebro humano que no tenga el valor supremo, verdaderamente sagrado, que es el de la supervivencia. El cerebro no enseña nada ni mantiene nada que no sea fundamentalmente para mantenerte vivo”. ¿Por qué la música tiene ese valor? La ciencia ha comenzado a buscar y a hallar posibles respuestas a esa pregunta. Según defiende Philip Ball en su último libro, “la música es, de hecho, lo que en buena medida nos hace humanos”. Sin ella, afirma, muy probablemente nos hubiéramos extinguido hace mucho, mucho tiempo.

Para entender la relación entre neuronas y notas musicales, hay que pensar, en primer lugar, en cómo el cerebro aprende. Damos por sentado que al escuchar una melodía entendemos que eso es música; incluso la mayoría de nosotros somos capaces de decir si se trata de un tema de pop, rock o quizás salsa. Y eso, a pesar de que lo hacemos de forma inconsciente, se trata de un proceso mental complicado, que se basa en la búsqueda y detección de patrones complejos de sonidos, que el cerebro descifra usando las herramientas de que está dotado de forma natural para así darles significado. (...)

Las emociones desempeñan un papel esencial en la cognición. Nos permiten comprender, aprender y dar sentido a las cosas. Y al parecer, las melodías usan atajos para colarse en la parte emocional de nuestro cerebro y allí desencadenar tristeza, miedo, enfado, alegría. (...)

Que la música involucre a nuestras emociones tiene que ver, dice Ball, con la forma en que esta progresa, con los ritmos, los momentos álgidos, los in crescendos, los decrecendos. Cuando en una canción ocurre algo que no esperamos, nos genera una tensión; y cuando llega el acorde que sí esperábamos, nos produce alivio y satisfacción. Los músicos manipulan nuestras emociones de esta forma, con pequeñas violaciones de nuestras expectativas.

Curiosamente, a diferencia de la mayoría de tareas cognitivas, como el lenguaje o la memoria, que están localizadas en áreas del cerebro concretas, la música carece de un circuito mental propio. Al escuchar una canción, el cerebro entero se activa. Desde las regiones que regulan el movimiento hasta los centros de emociones primarias, o los que procesan la sintaxis y la gramática del lenguaje. De hecho, “ningún otro estímulo involucra todas las zonas de nuestro aparato mental como la música”, indica Ball. Además, pone en contacto el hemisferio derecho con el izquierdo, la lógica con la emoción. “Es gimnasia para la mente”, añade este divulgador.

Cuando oímos un tema, el oído envía la información al tronco encefálico y de ahí pasa al córtex auditivo. Desde ahí, es procesada por diferentes regiones que incluso realizan tareas que se solapan. En cuanto el córtex primario auditivo –ubicado en el lóbulo temporal, detrás de las orejas– recibe la señal musical, se activa el cerebro primitivo: los circuitos del tiempo tratan de captar el ritmo y el pulso; el tálamo rastrea la señal para ver si hay indicios de peligro que requieran una acción inmediata de respuesta; el tálamo se comunica con la amígdala, que produce una respuesta emocional. Por ejemplo, si se detectara peligro en la señal sonora, la amígdala desencadenaría miedo (de nuevo las emociones en marcha).

Una vez realizado este primer escaneado de la melodía, el cerebro comienza a diseccionar el sonido. El hipocampo busca recuerdos asociados; el área de Brocca, asociada al lenguaje, revisa los aspectos sintácticos de la música, las frases, las estrofas, los estribillos; y el córtex prefrontal genera expectativas; es así como intuimos cuándo va a llegar un cambio en la canción o va a subir.

Si además quien escucha una melodía es un músico, la cosa se complica, porque el córtex visual, encargado de leer la partitura, de mirar las órdenes del director de orquesta y a los otros músicos, se pone en marcha. El córtex sensitivo también se activa para poder sentir el instrumento en las manos.

Además, las funciones motoras también entran en juego para procesar el ritmo. Además, se ha visto que la música activa otros procesos que no tienen nada que ver con la cognición, como el sistema inmune: aumenta los niveles de proteínas que combaten las infecciones microbianas. Tanto al escuchar como al interpretar un tema, cuenta Philip Ball en su libro, se puede regular la producción corporal de hormonas, como el cortisol, que influencian el humor. De ahí que se use la música como un método eficaz en determinadas terapias. (...)

Se desconoce con certeza cuándo apareció aunque, a juzgar por los hallazgos de instrumentos primitivos, se sabe que es muy antigua, de al menos hace 44.000 años, que es el tiempo que tiene una flauta de dos orificios encontrada en Eslovenia en 1995. También en Alemania se han descubierto numerosas flautas de unos 40.000 años de antigüedad, lo que implica que nuestros ancestros ya habían integrado la música en su día a día.

(...) las teorías más aceptadas sobre el origen de la música sugieren que hubo un tiempo, antes de que el lenguaje se desarrollara, en el que las vocalizaciones contenían una mezcla de información y de emociones. Nuestros ancestros se comunicaban mediante una especie de musico-lenguaje. Otras teorías apuntan a los beneficios que aporta a la comunidad: si pensamos en rituales, en celebraciones religiosas o militares, incluso deportivas, la música es una forma de establecer coherencia de comportamiento en las masas, algo que fue cobrando importancia a medida que las sociedades fueron creciendo y haciéndose más complejas. Los paleoantropólogos y los arqueólogos coinciden en que la transición de nuestros ancestros simios a humanos supuso la aparición del lenguaje, la lógica, la sociedad, al autoconciencia, y la música fue la base que ayudó a que esas características se desarrollaran. “

(...) algunos expertos creen que se originó como una especie de pegamento social, para dar cohesión e identidad de grupo y unir a las personas.


CRISTINA SÁEZ .Leer más: http://www.lavanguardia.com/musica/20101218/54090264282/musica-para-las-neuronas.html#ixzz2M2CBPWui