“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
La certeza de que sería interrumpido antes de terminar,
y hacer de la interrupción un camino nuevo
Hacer de la caída un paso de danza. Del miedo, una escalera.
Hacer del sueño un puente. De la búsqueda, un encuentro”
Fernando Pessoa

1 oct. 2012

Siete claves para un docente



 Tanto si eres profesor, formador o docente como si tienes que dar de forma puntual una charla, un taller, un curso o una conferencia,  hablo en modalidad presencial,  me baso en mi propia experiencia para proponerte estas siete claves:

1. Establecer las normas. Las normas deben ser pocas pero claras. Sobre todo hay que dejar muy claro desde el comienzo cuales son las innegociables: levantar la mano para preguntar, respetar a los compañeros, no gritar… Siempre al comienzo de una clase, una actividad o dinámica distinta explicar cual será el proceso y las nuevas normas que exige. Al mismo tiempo, debe explicarse cuales serán las consecuencias de su incumplimiento y llevarlas a cabo si es necesario. El docente no debe amenazar al alumnado, simplemente llevar a cabo lo acordado.

2. Usa tus ojos. Desde que entres en un aula, mira bien a tu auditorio, recórreles con la mirada, identifica desde el comienzo al líder, a los que serán tus aliados, a lo que pueden presentar conductas disruptivas. Observa el aula, para ver las posibilidades que tienes de sacarle mejor partido. Toda esa información podrás usarla a tu favor durante la sesión. Al hablar, no olvides hacer lo que llamamos barrido visual, mira a todo tu auditorio, a todo tu alumnado a los ojos, pero sin fijar la mirada, vamos paseándonos visualmente por todos ellos.

2. Ganarse al líder. En todos los grupos existe, al menos, un líder. Una vez que se tiene un poco de experiencia, suele ser fácilmente localizable en cuanto se entra en un aula. Hay distintos tipos de líder y, aunque la palabra líder la asociemos a algo positivo, no siempre se trata de una persona que motive e impulse a los demás a colaborar, sino que también podemos encontrar a ese tipo de líder que arrastra a los demás a comportamientos disruptivos en el aula así como fuera de ella. Sin embargo, ganarse al líder e incluso conseguir su colaboración puede permitirnos llevar a cabo nuestra tarea, conseguir que los demás también colaboren, estén receptivos, participen, etc.

3. Colocar estrategicamente al alumnado con conductas disruptivas. A veces, con o sin líder, podemos encontrarnos aulas en las que por diversos motivos, características del alumnado o necesidades especiales de este, sea necesario ubicarlos en otro sitio, como si de un tablero de ajedrez de tratase movemos las fichas para que nos salga la mejor jugada. Es importante hacerlo al principio de la sesión, aunque debemos estar atentos y hacerlo en cualquier momento que consideremos oportuno para que el ritmo de la clase mejore y permita un mejor aprovechamiento para todos. Si bien, esto puede resultar embarazoso con alumnado mayor de edad, hay otras técnicas como cambiar la forma en que están ubicadas las mesas, o usar alguna dinámica de grupo que nos permita de forma más o menos encubierta cambiar a las personas de sitio. 

4. Conversar, charlar con el alumnado usando su nombre de pila, nunca un mote. Utilizar mucho el nombre de una persona al hablar con ella trasmite respeto y cercanía.



5. Ignorar conductas inadecuadas siempre que sea posible tales como interrupciones para llamar la atención, comentarios fuera de lugar o sobre asuntos que no tienen nada que ver…

6. Usa el silencio como tu mejor aliado. Elevar el tono de voz en exceso, gritar, amenazar… no sólo no conduce a nada, salvo a hacer daño a las cuerdas vocales y perder los nervios, sino que puede tener el efecto contrario y bastante negativo. La mayoría de las veces el silencio por parte de un docente, el hacer un STOP en medio de una sesión puede ser bastante disuasorio antes de continuar.

7. Aplica el reforzamiento positivo ante la participación correcta en clase, levantar la mano, ayudar a un compañero, colaboración… no dejar pasar la ocasión de reforzar esta conducta con un “muy bien Andrés”, “me ha gustado tu intervención”, “agradezco tu colaboración”… etc. tanto durante la sesión como al finalizar la misma. No olvidar al conjunto de la clase. Así tanto como el alumnado como el docente se irán con un buen sabor de boca, resaltando los aspectos positivos y sentando un buen precedente para la siguiente sesión.

 Me dejo alguna que otra más recomendación atrás, algunos truquitos, pero estas considero que son las más fundamentales. ¿Qué más proponéis vosotros/as? ¿Tenéis alguna forma de proceder en concreto que os de buenos resultados? Si quieres deja un comentario y comparte para que tod@s podamos seguir mejorando como docentes y formadores. 


2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho esta entrada, María. La verdad es que yo uso las 7 claves y me va estupendamente, aunque a veces ya se sabe que no se hacen las cosas tan bien como nos gustaría. Yo te propongo como clave número 8 EL SENTIDO DEL HUMOR; para mí es esencial en mis sesiones y ayuda a desestresar al personal, a hacer la sesión más amena, a crear lazos con el alumnado de confianza y a liberar tensiones. La recomiendo. Un beso,

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  2. Tienes mucha razón hablando de humor!! Sin duda, tan importante en la comunicación! Gracias por tu aportación. Besos!

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